En un nuevo aniversario de su nacimiento, la Secretaría de Cultura recuerda a la reconocida poeta, compositora y narradora argentina.

Nació el 1 de febrero de 1930 en la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Muy tempranamente mostró una sensibilidad y una actitud lúdica muy personal para con el lenguaje.
A los 15 años publicó sus primeros poemas en medios gráficos. En 1947 apareció su primer libro, Otoño imperdonable, que fue celebrado en el ámbito literario argentino y marcó el inicio de una trayectoria artística.

A partir de los años sesenta, María Elena Walsh comenzó a construir un universo propio destinado a la niñez que revolucionó la literatura para niños, se alejó del tono moralizante tradicional y propuso poemas y canciones llenos de juegos de palabras, absurdo, música y libertad creativa. Libros como Tutú Marambá, Zoo Loco, El reino del revés, Cuentopos de Gulubú y Dailan Kifki poblaron la imaginación infantil con personajes inolvidables y situaciones disparatadas que invitaban a pensar el mundo desde otro lugar.

Ese mismo espíritu estuvo presente en sus canciones infantiles, que se convirtieron en clásicos indiscutidos como Manuelita la tortuga, El twist del Mono Liso, Canción para tomar el té, La vaca estudiosa y La reina Batata, entre muchas otras obras.

También escribió y compuso para adultos, abordando temas como el amor, la memoria, la identidad, la injusticia y la libertad. En su producción musical se destacan canciones como Serenata para la tierra de uno, Como la cigarra o Barco quieto. Fue además autora de poemas, textos en prosa y artículos periodísticos en los que desplegó una mirada sensible y profundamente humana que la convertiría no sólo en una referente cultural sino también ética.

María Elena Walsh falleció el 10 de enero de 2011. A lo largo de su vida recibió numerosos reconocimientos y fue celebrada como una artista fundamental de la cultura argentina, creadora de mundos en los que reinan la fantasía, la inteligencia y la solidaridad.

